viernes, 18 de noviembre de 2016

Guerrero de campana a campana (+ Fotos y Video)

Fotos: Reynaldo Cruz
El paracortos nicaragüense Everth Cabrera jugó en las Grandes Ligas de 2009 a 2015 y, aunque nunca jugó la temporada completa, sí tiene en su haber un título de bases robadas en 2012 (44 en 48 intentos) con San Diego Padres, y una nominación al Juego de las Estrellas (2013, no participó por lesión).
 
A los 30 años, Cabrera llegó a Cuba en agosto pasado para ser atendido en la clínica Villa El Cocal, de la provincia de Holguín, debido a su problema de adicción al alcohol.

En partes de siete temporadas (en las que rebasó el centenar de partidos solamente en dos ocasiones), el “pinolero” —quien estuvo con su país en el torneo Clasificatorio para el Clásico Mundial de béisbol celebrado en Panamá en 2012 bajo las órdenes de El Presidente, Dennis Martínez— robó 138 bases y fue puesto out en 38 ocasiones, al tiempo que disparó 450 imparables, entre los que cuentan 73 dobles, 20 triples y 12 cuadrangulares, compilando .246 al bate. A la defensa, cometió 68 errores como campocorto, desde donde promedió .967 y tuvo un factor de rango de 4.35.

Un día antes de su partida de La Ciudad Cubana de los Parques, donde además de su rehabilitación tuvo sesiones de entrenamiento en el estadio Calixto García Íñiguez con Manuel “Pachi” Cabrera, decidió conceder una entrevista para Universo Béisbol y Panoramaganador.
Cabrera, junto a parte del equipo que lo preparó.

¿Cómo has sido tratado por especialistas de rehabilitación y deportes en Cuba?
-De verdad que me siento bastante contento y agradecido con el pueblo cubano y el recibimiento que me han hecho. Me han dado una oportunidad única de tratar de recuperarme de mi adicción al alcohol. Le agradezco mucho a Florencio Suárez, quien ha estado conmigo todos los días, a “Pachi” Cabrera, y en general a todos los doctores y especialistas que me han brindado su mano. 

Sabemos que has visitado el estadio Calixto García, ¿qué te ha parecido el nivel del béisbol cubano?
-Tenía referencias de la pelota cubana, de la cual se dice que es amateur, pero es de un nivel fuerte. Se pueden ver la experiencia de los peloteros y lo competitivos que son. Además, le ponen mucha intensidad al juego, creo que la Serie Nacional tiene buen nivel. Se han ido muchos peloteros últimamente hacia el extranjero, me dicen, y eso ha bajado la categoría de esta pelota. He visto igualmente a muchachos del Sub-23 y el Sub-18, quienes tienen mucho talento. Los cubanos viven la pelota.

¿Cuáles son sus planes futuros: jugará en el certamen profesional nicaragüense o intentará volver al máximo nivel?
-La idea es regresar a Nicaragua e integrarme al equipo Indios del Bóer capitalino. Trataré de empezar a jugar y demostrar que todavía puedo, que estoy listo y quiero competir todos los días. Deseo que mi equipo gane y voy a ayudar; restaría ver que aparezca un scout y me den otro chance. 

Robó 44 bases en 48 intentos en un año en la Liga Nacional y sin jugar todos los pleitos (115)... 
-Fue una temporada excepcional, diría que la mejor que tuve, pues empecé en Triple A y me subieron después. Tenía el paso muy bien y daba el brinco perfecto. Tuve la ayuda de Rick Rentería, hoy mánager de Los Medias Blancas de Chicago, quien estudiaba a los lanzadores, esencialmente a los zurdos. Fue un año casi perfecto, inolvidable para mí. 

¿Cuán difícil es para un pelotero latino adaptarse a la vida de Grandes Ligas?
-Uno se adapta al nivel de Grandes Ligas porque ve la competencia y el instinto del ser humano te lleva a exigirte. Esa parte de querer demostrar es la más difícil. La vida en ese nivel lleva muchas distracciones y uno tiene que mentalizarse de manera positiva. Llegar es relevante, pero mantenerse es todavía más.

¿Cómo fue tu experiencia con Denis Martínez, cuando te dirigió en el Preclásico? -
-Es un pelotero de respeto, pues fueron 23 años en la Gran Carpa, tiene un juego perfecto y es el máximo ganador de los latinoamericanos. Me dirigió en Panamá. Está empezando una carrera nueva como director de equipo. Hizo un buen trabajo con un elenco que no tenía la calidad suficiente. Siempre y cuando se lo proponga, también se destacará como mentor.

¿Qué lanzadores te fueron más difíciles en la División Oeste de la Liga Nacional?
-Esa División tiene el mejor pitcheo de la Liga Nacional, así se lo valoran. Todo equipo de Grandes Ligas es complicado y tienes que salir como guerrero desde que suene la campana. Hay que enfrentar a muchos serpentineros de calidad en pocos días. Félix Hernández, Aroldis Chapman (de perfil zurdo) y que lanza 103 millas, (Clayton) Kershaw, (Madison) Bumgarner, a esos me costaba batearles. En cada rotación, de cinco monticulistas, tres son de excelencia. 

¿Qué te parece que tres mentores cubanos estén dirigiendo en la pelota profesional de Nicaragua?
-Eso ayudará a mi país. El año pasado tuve la oportunidad de hablar con Germán Mesa y Omar Linares, con el segundo sobre bateo. Linares, para mí, hubiera sido en Grandes Ligas un futuro Salón de la Fama y Mesa se hubiera llevado de siete a diez Guantes de Oro. Son peloteros de mucho kilometraje internacional, con mucha historia. También junto a ellos está Juan Padilla y eso indiscutiblemente que nos dará calidad. / Por Nelson Rodríguez y Reynaldo Cruz


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