miércoles, 2 de diciembre de 2015

Se formó la Azucarera (+ Fotos)

El "Cristino Naranjo" realizó una remontada histórica.
Mucho béisbol y glucosa en sangre les detectaron a aficionados y peloteros de la final de la pelota azucarera, en su edición 35, ganada en la raya por la representación del “Cristino Naranjo”, vencedora del play off de siete juegos, frente a su similar artemiseña del 30 de Noviembre.

Hubo que disputar la séptima fecha ayer, en el estadio de esa comunidad cacocumense, y los mejores fueron los nuestros, que perdían el play off, 3-1, y acabaron titulándose por primera oportunidad para ellos y segunda del territorio holguinero en estas lides (el “Fernando de Dios”, de Tacajó, reinó en 1989).

Otra corona nacional obtuvo el béisbol de Holguín: posee tres juveniles, dos azucareras, una del Torneo de Clubes Campeones (“Calixto García) y la de la Serie 41. Fue un séptimo pleito que dominaban los artemiseños, 10-0, y sus adversarios se fueron arriba, tras anotar tres y cinco carreras en los capítulos siete y ocho, cuando ya acumulaban cuatro. Autoridades del Sindicato Provincial de Trabajadores Azucareros han dialogado con directivos del Inder, a fin de que pueda efectuarse un tope entre Los Cachorros, con boleto asegurado a la segunda etapa de la temporada cubana, y la novena campeona, cuyo éxito le reservó pasaje en la Copa Primero de Mayo, por desarrollarse en 2016, en Matanzas, y a la cual, se dice, asistirán equipos de México y República Dominicana.

El "30 de Noviembre" fue un rival difícil.
Amenazada por un frente frío (“obligó” a sacar bufandas, abrigos e imaginarnos paleando nieve) y luego una vaguada antideportiva, la Liga sacarosa, para que fuese Liga de los trabajadores de ese sector, tenía que ser la de la conga retumbando en el graderío y cantando “esa gente son del barrio mío”, las gallinas finas picoteando en el jardín central y el pedazo de hielo – no el spray – como analgésico. La de la gente subida en techos de casas colindantes y en cunetas de camiones, y los vendedores de bocaditos de cerdo asado, rositas de maíz y ¡manzanas!.

Fotos: NARR
El evento en que un bateador despistado se ubica en el rectángulo sin casco, el de las reuniones de árbitros a cada rato y los coaches protestando más que el propio director. Suyas son sus españolas guaguas Pegaso, sobrevivientes al cambio de peseta a euro y todavía dando rueda: trasladan a los elencos en asientos plásticos, durante horas y horas...; suyas también las aglomeraciones alrededor de la cerca perimetral. Suyos los tremendos personajes, Mario “El Pollo” Almaguer, diligente cargabates del “Cristino”, y Noelio Morales, químico del central Enrique Varona, del municipio avileño de Chambas, que actualiza al instante una pizarra de cartón y viaja con esta desde 1996, cuando empezó a compilar estadísticas.

Es esa su esencia. Porque “es dulce” – según el periodista Manuel Cabrera Sánchez –, pero se le sube el picante y a los árbitros les gritan: “¡Sala'o!”. Ganara quien ganara, el play off entre dos planteles, cuyos centrales preparaban su molienda en el surco y la industria, me recuerda (me lo contaron) los partidos entre clubes de ingenios nororientales, que se movían en “chispas” férreas, entrenaban trabajando y fueron a Míchigan en los cincuenta.

Con la humildad del que mataron por ser General de las Cañas, ahora son atletas-trabajadores y se habla de empresas, es decir, la UEB (Unidad Empresarial de Base) tal o más cual. Que el sexto juego lo hayan terminado las pedradas de algunos “descabezados” es una alerta ante las indisciplinas sociales, o barbarismos sociales. Excúsenme si me hago el Calviño. La pelota sí cabe en la azucarera. / Por Nelson Alejandro Rodríguez Roque


























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