| Foto: Edgar Batista |
Tengo, vamos a ver,
que siendo negro
nadie me puede detener…
Nicolás Guillén
Harrison Regis dejó atrás a su minúscula Santa Lucía, ínsula de las Antillas Menores, en pos de probar fortuna como trabajador bancario en Canadá. Cuba, exactamente la antigua Victoria de Las Tunas, fue una escala hacia Norteamérica. Allí se detuvo para siempre. Conoció a una turista jamaicana, Iris Simpson, con quien contrajo nupcias y cambió de idea.


